D&D One Shot: El bardo loco (II)

Publicado el 28 agosto, 2022

En mi artículo anterior os enseñé cómo crear una partida para Dungeons and Dragons a partir de la caja de inicio que incluye la aventura El dragón del Pico Agujahelada. El objetivo de dicho artículo era aprovechar los recursos que ofrece la caja de inicio para, una vez jugada, poder seguir sacando jugo a ese mismo material. ¡Lo cierto es que quedé muy satisfecho con el resultado! Así que en este nuevo artículo os contaré cómo fue la experiencia de la partida y los ajustes que tuve que hacer sobre la marcha al one-shoot que os detallé en la anterior entrega. ¡Vamos a ver qué pasó!

Primeros pasos

Mis jugadores llevaban un semielfo bardo, un pícaro enano y un bárbaro semiorco. Puesto que en las últimas partidas habían estado de viaje, en dirección a una ciudad a la que parecían condenados a no llegar nunca, me resultaba muy fácil integrar el poblado diseñado para la aventura en su ruta. Tal y como supuse en su momento, en el momento en que apareció ante ellos se aventuraron entre sus casas de cabeza, con solo dos objetivos en mente: equipo y, por supuesto, cerveza.

Mis jugadores gestionaron muy bien la presión que ejercieron los lugareños sobre ellos al confundir al bardo del grupo (el único, por otro lado, de aspecto humano) con el Bardo Loco, el villano de mi historia. Pese a que podían haber pasado a cuchillo a todo el poblado, ¡el propio bardo se encargó de hablar y terciar con los habitantes del lugar, y pudo hacerles entender que se equivocaban de persona! Fue el momento de explicarles la historia del Bardo Loco: un extranjero que se ocultaba en esas tierras y que utilizaba sus poderes para aterrorizar a la población, y controlarlos mediante el terror y la sangre. Entró en juego entonces la primera misión: el tabernero estaba preocupado por sus primos, quienes dirigían una excavación a un par de días de viaje del poblado. Los aventureros aceptaron; la partida iba como la seda.

Primeras misiones

Después de aclarar que el bardo del grupo no tenía nada que ver con el Bardo Loco y de aceptar su primera misión, los jugadores exploraron el poblado. Se encontraron así a una veterana exploradora, mujer curtida y de montaña que dedicó su juventud a limpiar los alrededores del poblado de orcos, y que en esos momentos, tras la muerte de varios vecinos a manos del Bardo Loco, ejercía el cargo de alcaldesa en funciones. Como era de esperar, los jugadores buscaban dónde equiparse, con especial énfasis en pociones de curación. Lamentablemente (dijo el Máster mientras esbozaba una sonrisa lobuna), la única herborista capaz de crear ese tipo de pociones vivía a una jornada y media de viaje, en un molino sobre una colina. Entraban así en juego otro asentamiento, otra misión y otro personaje, todos adaptados a partir del material de la aventura de El dragón del Pico Agujahelada.

Las primeras misiones transcurrieron sin dificultades, aunque tuve que prescindir de realizar encuentros durante los viajes, o no podríamos terminar el one-shoot en una sola sesión. El caso es, como decía, que los jugadores visitaron molino y excavación, y rescataron a quienes se encontraban en esos lugares. Descubrieron además restos de masacres perpetradas por el Bardo Loco, masacres que, curiosamente, parecían más obra de una bestia que de un hechicero.

A su regreso al poblado, acompañados por la herborista y por los propietarios de la excavación, a los aventureros les esperaban nuevas misiones y algunas recompensas. ¡Pero antes tuvieron que enfrentarse a algún encuentro inesperado por el camino! Iba siendo hora de desenvainar las armas, ¿verdad?

¡Más misiones!

Aún contaba con otros dos emplazamientos con sus respectivas misiones, pero, por cuestiones de tiempo, decidí alterar los planes. Uno de esos emplazamientos, un pequeño templo regentado por un timador oportunista, debía dar a los jugadores algunas pistas importantes, pero íbamos mal de tiempo. La solución fue convertir ese pequeño templo en una capilla situada en el propio poblado, lugar al que los dirigieron los mismos pnjs que había introducido anteriormente en la partida. El cambio funcionó muy bien, y todas las piezas comenzaron a encajar.

La última misión, ofrecida por la alcaldesa en funciones, condujo a los personajes hasta un asentamiento de leñadores. Allí, tras enfrentarse a un encargado sumamente indeseable, encontraron la última pista que los llevaría hasta el Bardo Loco: los cadáveres de unos aventureros muertos, y un mapa en el que una cruz y las palabras “Bardo Loco” señalaban el lugar en el que este se ocultaba. ¡Nos acercábamos al desenlace!

El desafío final

Los personajes no tardaron en llegar al lugar objetivo, donde se encontraron con una torre, en la que se ocultaba el Bardo Loco. Este, equipado con un capa y un laúd mágicos, aparentaba tener poderes arcanos, pese a que en realidad era un licántropo oso que se ocultaba de los cazadores de monstruos bajo una nueva identidad.

El encuentro no fue todo lo bien que yo esperaba. El bárbaro se dedicó a correr de aquí para allá mientras rompía cosas (entre ellas el laúd mágico) y el bardo se centró en lanzar conjuros de apoyo a sus compañeros, pese a que era el que más daño podía hacer al enemigo (diseñado, por otra parte, para ser derrotado por el bardo mientras el bárbaro lo tanqueaba). Así pues fue el pícaro el que cargó con la mayor parte del combate, ¡lo que supuso que casi acabase muerto! Sin embargo, al final el Bardo Loco (que no era bardo pero sí estaba muy loco) fue derrotado, y los personajes encontraron algunos objetos mágicos y pociones ocultos en la torre.

A su regreso al poblado recibieron ovaciones de los lugareños, quienes se vieron por fin libres del reinado de terror impuesto por el licántropo, y fueron entregadas las recompensas pertinentes. ¡Era el momento de subir de nivel y de preparar la siguiente aventura!

Notas finales

En retrospectiva creo que debí reducir el tiempo de viaje y aumentar la cantidad de encuentros. Sin embargo el resultado general fue bueno, y la partida se desarrolló más o menos como debía desarrollarse.

Gracias a la aventura de El dragón del Pico Agujahelada había podido preparar un one-shoot en poco tiempo y con poco esfuerzo, lo que confirmaba que, con un poco de  imaginación, ¡podemos dar nuevos usos a los recursos que ofrecen las aventuras y campañas de Dungeons and Dragons!

—  Joaquín «Kyo» Sanjuán [Heraldo de Grímnir, www.grimnir.es]

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